12 de junio de 2016

Salvador de la plaza1 Edumedia


Fabricio Ojeda 1929-1966


La revolución verdadera, la violencia
y el fatalismo geo-político

Periodista y guerrillero venezolano nacido en Boconó el día 6 de febrero de 1929 y asesinado el 21 de junio de 1966 [«suicidado»] en Caracas, en los calabozos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA). 

Un camino distinto al de la sumisa aceptación de la «revolución permitida» –que no es revolución sino en la falaz teoría de los imperialistas– implica un cambio substancial en la actitud de individuos y grupos y conlleva, en primer término, a la liberación de cada cual. 

Lo principal está en comprender exactamente los problemas del país, su esencia y sus causas. Luego, la magnitud de los intereses en pugna y la conducta de cada clase social frente al conjunto. El análisis completo de la situación general más el examen detallado de la correlación de fuerzas en lo nacional y lo internacional, determina las características y posibilidades de una revolución verdadera, sin más limitaciones que las que imponen las realidades objetivas y sin más restricciones que las que corresponden a un proceso difícil frente a un enemigo relativamente poderoso. 

En la medida de que la necesidad de la revolución se aclara ante los diversos sectores nacionales y aparece en toda su nitidez y, en la medida también de que el pueblo y su vanguardia revolucionaria se lanzan a la lucha definitiva –como ha ocurrido en Venezuela y otros países de estructura similar– los imperialistas y demás clases reaccionarias se apresuran a tomar todas las posiciones correspondientes para mantener su dominación y atemorizar, con la práctica, de la amenaza y los hechos de fuerza, a los grupos y clases que aun comprendiendo aquella necesidad no se atreven a arriesgar lo que ya han conquistado, a poner en peligro sus intereses en una lucha que, mirada superficialmente, luciría como aventura.

Fabricio periodista de La Calle, El Heraldo y El Nacional, representando a la Unión Republicana Democrática URD, alcanzó gran protagonismo en 1958 como Presidente de la Junta Patriótica que logró terminar política y militarmente con la dictadura que el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez Dictador, asumio la Presidencia de la República en diciembre de 1952, y su derrocamiento por parte de las Fuerzas Armadas y su huida en el avión Vaca Sagrada hacia la República Dominicana el 23 de enero de 1958. 

Fabricio Ojeda realizó entonces la primera alocución pública tras producirse el vacío de poder, llamando a la tranquilidad patriótica: «Este no es el momento de la venganza.»

Tres días antes, el 20 de enero de 1958, ya se había producido el «pacto de Nueva York» [en presencia de Maurice Bergbaum, jefe de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos del Norte de América] entre Rómulo Betancourt (de la socialdemócrata Acción Democrática AD), Rafael Caldera (del socialcristiano Comité de Organización Política Electoral Independiente COPEI) y Jóvito Villalba (de la nacionalista Unión Republicana Democrática URD), por el que los representantes de estos tres partidos sellaban su solidaridad frente a la tiranía militar de Pérez Jiménez, pero marginando, de paso, al también opositor Partido Comunista de Venezuela. Acuerdo reafirmado el 31 de octubre de 1958 en el «pacto de Punto Fijo» –nombre de la residencia de Rafael Caldera– cuando se comprometieron a respetar el resultado electoral y establecer un gobierno de unidad nacional (segundo pacto del que expresamente se orilló al Partido Comunista de Venezuela, pese a que había formado parte de la Junta Patriótica).

En las elecciones generales de 1958, fue elegido Fabricio Ojeda diputado, de la URD, al Congreso Nacional, por el Distrito Federal. Se cumplió el pacto de Punto Fijo, el gabinete Betancourt lo formaron adecos, copeyanos y urredistas, y el tripartito se repartió entre su militancia cargos y gobernaciones... hasta que la URD se retiró del gobierno y del pacto en 1962, año en el que surgen las primeras guerrillas organizadas de Venezuela en el siglo XX inspiradas por el ejemplo triunfante de la revolución cubana.

Fabricio Ojeda, maestro, periodista y diputado, estudioso de la independencia de Cuba y admirador de la revolución cubana, renunció a sus cargos en 1962 y se unió a las guerrillas. Ese mismo año de 1962 apareció publicado en La Habana su libro Presencia revolucionaria de Martí.
Se hizo famosa su carta de renuncia como diputado, de 30 de junio de 1962.

Fabricio Ojeda fue uno de los fundadores de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional FALN, constituidas formalmente el 1º de enero de 1963 (al agruparse el Frente José Leonardo Chirinos –Douglas Bravo, Elías Manuitt Camero–, el Movimiento 2 de Junio –comandante Manuel Ponte Rodríguez, capitán Pedro Medina Silva–, la Unión Cívico Militar –teniente coronel Juan de Dios Moncada Vidal, comandante Manuel Azuaje–, el Movimiento 4 de Mayo –capitán Jesús Teodoro Molina, comandante Pedro Vargas Castellón– y el Comando Nacional de Guerrilla). En las guerrillas llegó a obtener el grado de comandante y presidió el Frente de Liberación Nacional FLN en el distrito Argimiro Gabaldón.
 
Detenido fue sentenciado por un Consejo de Guerra a 18 años de presidio por Rebelión Militar. Pero recluido en la cárcel de Trujillo logró fugarse en compañía de otros compañeros. Apresado de nuevo en junio de 1966 en Caracas, fue asesinado cuatro días después (aunque en la versión oficial se aseguró suicidio). 




 Fuente: Pensamiento crítico
Centro de Estudios Latinoamericano

29 de octubre de 2015

PRECURSOR DE LA IZQUIERDA EN VENEZUELA

Pío Tamayo

 

José Pío Tamayo nacido el 4 de marzo de 1898 en
El Tocuyo (Estado Lara) y fallecido el 5 de octubre de
1935 en Barquisimeto. Poeta y precursor del movimiento
marxista en Venezuela. Fundador, junto a otros, del
Partido Comunista de Cuba. También conocido como el
“Pollito Pio”.






Juventud

En el liceo Bolívar y el colegio Concordia creo “El Juvenil”, medio de información que redactaba con los hermanos Edilio y Alcides Lozada. Igualmente fundo los periódicos “Saltos y Brincos” y “Ayacucho”. A los 14 años se traslada a Barquisimeto donde estudia en el Colegio La Salle. En esa época funda junto a otros amigos una imprenta llamada “Gil Blas”. A los 16 años regresa a El Tocuyo, donde funda la revista literaria “Renacimiento”, que tiene una existencia muy breve, y creo el “Tonel de Diogenes”, espacio dedicado a reuniones y tertulias sobre poesía y política. Se encarga de la hacienda familia “El Callao” de modo radicalmente diferente a las prácticas de sus antiguos propietarios en cuanto mejora las condiciones laborales, adquiere maquinaria moderna, instala servicios sanitarios, así como una red eléctrica para las casas de los campesinos y la hacienda. De igual manera creo una granja porcina y el primer transporte colectivo entre Barquisimeto y El Tocuyo a bajo precio para que pudiera ser usado por los mas pobres. Durante este periodo muchos fueron los esfuerzos dedicados a promover el trabajo organizativo entre los campesinos y la conformación de cooperativas agrarias aunque con pocos resultados.

Exilio

En 1922 se ve obligado a salir del país a por causa de sus actividades conspiradoras contra el gobierno de Juan Vicente Gómez. Primero se traslada a San Juan de Puerto Rico, para trabajar en una planta azucarera y luego viaja a Nueva York, donde se relaciona con los opositores a Gómez. Posteriormente se marcha a La Habana (Cuba) y participa en la fundación del Partido Comunista de Cuba. Durante su estadía en la isla colabora en la revista “Venezuela Libre”, así como en la “Revista Universitaria”. Se integró a su vez a un grupo de venezolanos antigomecistas y participó activamente en la “Liga Anti-imperialista de las Américas” colaborando en la publicación “El Libertador”. En Barranquilla funda la “Unión Obrera Venezolana”, organización de inspiración marxista a favor de la conciencia y la unidad de la clase trabajadora. En 1925 es detenido en Panamá por dirigir una huelga de inquilinos, por lo que es expulsado del país. Poco tiempo después es expulsado de Guatemala por el gobierno del presidente
José María Orellana. Se va a Costa Rica donde es director de la revista “Siluetas”, al tiempo que colabora en las publicaciones “Avispas” y “Nueva Prensa”.

Regreso a Venezuela

En 1926 logra regresar a Venezuela gracias a una amnistía de Francisco Baptista Galindo, quien era Secretario General de la Presidencia. En Caracas se incorpora como colaborador en la revista “Elite” y en el diario “Mundial”. Es uno de los organizadores de la Semana del Estudiante de 1928. En el acto inaugural Pío Tamayo lee en el Teatro Municipal un poema suyo titulado “Homenaje y demanda del Indio”, cuyo contenido calificado de conspirador le cuesta la cárcel en la Rotunda y luego en el castillo Libertador de Puerto Cabello, junto a muchos de los jóvenes estudiantes que participaron en la jornada. En prisión fundo “La Carpa Roja”, un espacio para la formación politica, el estudio y el debate donde dicta clases a los muchachos y los pone en contacto con los fundamentos del marxismo. Semanas mas tarde en abril los estudiantes fueron nuevamente protagonistas en acciones contra Gómez, pues fue develado un golpe de estado que contaba con la participacion de estudiantes y jovenes militares. Tras estos hechos de creciente crítica y sublevación, en mayo de ese mismo año fue aprobada una reforma constitucional, la cual prohibió la propaganda comunista en todo el territorio nacional y a su vez, declarando “traidor a la Patria a todo aquel que practicara esa doctrina”. Por decisiones de la sociedad, muchos jóvenes fueron liberados y enviados al exilio, sin embargo Tamayo permanece en prisión donde contrae tuberculosis, y en diciembre de 1934 cuando es puesto en libertad, su estado es ya muy grave. Muere el 5 de octubre de 1935 en Barquisimeto.

Fuente: https://es.wikipedia.org